La Vocación Sacerdotal

Qué es la vocación

La Acción Católica ha venido preocupándose de los problemas de especial importancia para la orientación de la vida cristiana: un mayor conocimiento de la persona adorable de Jesucristo, este año la campaña de la santa Misa, la difusión del santo Evangelio. Ahora, urgida a ello por la autoridad de los Obispos de Chile, y movidos éstos, además de su propio celo, por las insistentes recomendaciones de Su Santidad, que en varias ocasiones se ha dirigido a ellos apremiándolos a considerar el problema del sacerdocio en nuestra Patria, nos propone como tema de consideración y estudio para toda esta semana, el de la vocación al sacerdocio.

Qué es la vocación sacerdotal

     La vocación sacerdotal es el llamado de Jesucristo. Abrid vuestro Evangelio. He aquí a Pedro, he aquí a Andrés, he aquí a Santiago, he aquí a Juan: “Venid en pos de mí, les dice Jesucristo, y yo os haré pescadores de hombres. Y ellos dejando todas las cosas al punto, las redes y a su padre, le siguieron” (Mt 4,18-22). He aquí a Mateo: “Sígueme; y abandonando allí a sus compañeros, se levantó y le siguió” (Lc 5,28). He aquí a todos los demás apóstoles, a los cuales el Señor dice: “No sois vosotros los que me habéis elegido, sino yo el que os ha elegido a vosotros” (Jn 15,16). Luego, los métodos divinos no han cambiado. Hoy sucede como sucedió en otro tiempo: Jesucristo llama a aquellos que Él quiere.

 

La vocación

1. Responsabilidad sobre la vocación
     ¿Cuál es el fondo de toda vocación sacerdotal? ¿Cómo se explica una vocación al sacerdocio? No hay otra causa sino la preferencia voluntariamente querida de Alguien, y ese alguien es Cristo. El querer ser como Él, el querer prolongar su vida, llenar el mundo de su amor, y hacer su nombre conocido y amado. Cristo está en el origen y en la fuerza de cada vocación. Nada fuera de esto puede dar una explicación del por qué jóvenes generosos, llenos de cualidades, se deciden a dejarlo todo por una vida que conscientemente saben es dura, durísima, y la abrazan precisamente porque es dura. La vocación de Javier, de Luis Gonzaga, de Estanislao, que renunciaban a todo lo hermoso que el mundo podía ofrecerles. Y en nuestros días, el heredero de Sajonia, el Presidente de la Confederación Helvética, y miremos alrededor nuestro, ¿por qué ése y ése... dejó el mundo que se lo ofrecía todo? Quia amo Christum (puesto que amo a Cristo) es la respuesta común. ¿Qué ha hecho Cristo por mí? ¿Qué he hecho yo por Cristo? ¿Qué puedo hacer por Cristo?, es la pregunta que ellos se hacen.

Causa de la Escasez de Vocaciones -José María Iraburu-

La Escasez de Vocaciones

Todos los cristianos han recibido de Dios no sólamente
a vocación cristiana genérica, sino también una vocación específica, que ha de configurar su vida. Sin embargo, cuando hablamos sin más de «las vocaciones» entendiendo éstas por antonomasia, solemos referirnos a las vocaciones sacerdotales y religiosas. Éstas no siguen la vocación general primera –«creced y multiplicáos [familia] y dominad la tierra [trabajo]» (Gén 1,28)–, sino que nacen de un impulso particular de la gracia, es decir, de una especial llamada de Dios: «Tú déjalo todo, ven y sígueme».
Pues bien, en este sentido más característico hablaré
de «las vocaciones», y concretamente de las causas de su escasez. Y al decir «las Iglesias», me referiré a las Iglesias locales, las diócesis o Iglesias particulares...

Libro del Padre Jose María Iraburu:

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